Hacer un MOOC (o de cuando la tecnología NO es el problema)
A lo largo de mi vida profesional he ocupado algunos cargos de responsabilidad en instituciones u organizaciones dedicadas a la educación superior en los cuales mi tarea siempre ha estado relacionada con el desarrollo y/o utilización de tecnología educativa.
He tenido que tomar decisiones tecnologías del estilo de “qué plataforma tecnológica se adapta mejor a lo que estamos haciendo?” o “¿desarrollamos o adaptamos? o la consabida pregunta de “¿cuál es la mejor plataforma tecnológica para el e-learning?
Y en muchas otras ocasiones, la pregunta no era formulada por mi o mi equipo para aplicarla a nuestras circunstancias específicas, sino que provenía de otras instituciones que pedían consejo basándose en que nuestra experiencia podía serles útil:
-Vosotros que ya tenéis camino recorrido en esto… ¿aconsejáis el uso de la plataforma X? ¿no podríais estudiar todas las plataformas y recomendar una a todos los que aún no la tienen?
Y no digamos del esfuerzo de muchas empresas y organismos que, habiendo desarrollado una plataforma, querían proponerla como la única y verdadera.
-Si proponéis el uso de nuestra plataforma “Y” os la cedemos gratis para que todos los demás la puedan usar en sus sistemas….
Si. El asunto tendía parecerse a una especie de religión. Las consecuencias de la elección de una u otra plataforma podían tener consecuencias muy importantes para toda la comunidad educativa. Además los máximos responsables de las universidades querían abordar este problema como el de la construcción de un edificio nuevo: una vez hecho quedaría para siempre construido y podrían pasar a otra cuestión.
Pero, afortunadamente, alguien me enseñó a torear bien estas cosas y logré evitar dar una respuesta directa porque esta pregunta tiene trampa y recomiendes lo que recomiendes te equivocarás.
En aquella época, la única contestación válida (que no correcta) fue:
-“Cualquier plataforma puede valer. La tecnología NO debe ser tu problema. Decide tu modelo educativo y trata de encontrar qué herramienta lo respeta mejor. Pero date prisa por hacerlo. El e-learning está ocurriendo ahora…..”
Y se volvían a sus centros educativos con lo mismo que habían venido.
O no. Los que se tomaban en serio eso de que el e-learning era algo que venía a quedarse comenzaron a crear órganos y articulaciones flexibles de sus sistemas para poner a prueba las nuevas formas metodológicas y en muchas ocasiones se desarrollaron proyectos dignos de mención de los que todos aprendimos mucho.
Para ellos, el problema no fue la tecnología. Fue el cambio institucional. Les costó mucho más adaptar sus organismos de reconocimiento de estudios, sus secretarías, formar a sus docentes, encontrar los nuevos mecanismos de difusión, etc que encontrar la tecnología que les soportaría sus proyectos.
Y, en general, la cosa no ha funcionado muy bien. Se puede afirmar con rotundidad que la tecnología no ha cambiado la esencia de lo que veníamos haciendo sin tecnología. No ha habido un cambio real de paradigma educativo. Como Lampedusa escribió en el Gatopardo: “Se vogliamo che tutto rimanga com'è, bisogna cambiare tutto”. La tecnología ha cambiado la forma, pero no el fondo….
Y ahora llegamos a los MOOCs
De nuevo, los que nos hemos adelantado un pasito por delante en nuestros proyectos recibimos la misma pregunta:
-¿qué plataforma tecnológica es la mejor para hacer un MOOC?
Y de nuevo, esta es una pregunta con trampa. La única respuesta posible vuelve a ser una pregunta:
-¿y para qué quieres un MOOC?
Si hay algo que es común a todos los auténticos MOOC's es su carácter experimental. Son experimentos acerca de cómo resolver nuevas formas educativas que internet está propiciando. Y el análisis experimental debe incluir la investigación sobre esas formas educativas. La tecnología, por tanto, debe servirnos para realizar ese experimento.
- Debe proporcionar suficientes grados de libertad para crear múltiples casos de estudio sobre los que aprender
- Debe poder ser personalizada para cambiar los elementos que actúen de variables independientes en nuestras investigaciones y proporcionarnos suficiente información en las variables dependientes para poder interpretar los resultados.
- Debe ser ágil y rápida para poder crear cuantos ciclos de aprendizaje sea posible y aprender rápido con ellos.
Y así quedan establecidos los, para mí, principales criterios para la elección de la tecnología adecuada. Luego vendrán otros que, prácticamente se deben de dar por supuesto a todas las plataformas: facilidad de uso, estabilidad técnica, escalabilidad, etc.
Por ello, será difícil que se pueda hacer un MOOC de utilidad para la universidad utilizando una plataforma cerrada o que no le permita experimentar con ella. En el mejor de los casos, le será inútil.
Salir de la "zona de confort"
Y para finalizar, una pregunta que es la prueba del nueve de la cuestión MOOC: el MOOC que estás creando…¿pone a prueba a tu institución?
Si la respuesta es SI, estás en el buen camino. La experimentación, por definición, implica adentrarse en terrenos no explorados, imprevistos y tiene como misión cambiar el estado actual de las cosas. Es lo que nos permite construir la educación del futuro. Los sistemas de formación y habilitación del profesorado, los sistemas de verificación de estudios, los sistemas administrativos de acreditación… todo está a prueba y puede sufrir cambios. Los MOOC's son un instrumento más para saber cómo hay que cambiar todas estas cosas.
Si la respuesta es NO, estás un uno de esos dos casos:
- ¡Enhorabuena! Hacer un MOOC no estresa a tu institución porque ya eres la Universidad del Futuro. Ya sabes cómo manejar los sistemas de teleformación y has revalorizado la enseñanza presencial. Sabes cómo acreditar digitalmente a tus estudiantes y el mercado de trabajo reconoce tus acreditaciones por encima de los obsoletos títulos académicos. Sabes cómo hacer sostenible un proyecto basado en contenidos abiertos y tus docentes saben cómo manejar miles de alumnos eficazmente. Por favor: vuelve al presente y dinos cómo lo has hecho.
- Si tu institución absorbe el MOOC que estas haciendo sin plantearse realizar cambios en su organización, entonces no es un MOOC. Puede ser masivo, en línea, abierto….. pero es el mismo curso que llevas impartiendo desde hace décadas. No vas a aprender nada porque estás en el pasado y allí ya hemos estado. Por favor, vuelve al presente y piensa en otra dirección.
¿Por qué todos los alumnos universitarios deberían hacer un MOOC? (o cualquier otro curso a on-line)
Prepararse para el "life-long learning"
Las universidades tienen la misión de preparar a sus alumnos para ser unos profesionales competentes en el mundo que viene. Parece una misión bien definida, pero el problema, claro está, reside en adivinar cómo será ese mundo futuro, aunque sea a corto plazo, para el que debemos preparar a nuestros alumnos.
Una cosa paree clara. Todas las señales apuntan a que una característica más que probable de ese porvenir es la necesidad de seguir aprendiendo más allá de los estudios reglados tradicionales. El “Aprendizaje a lo largo de la vida”, que también podría expresarse como “larga vida al aprendizaje”, supone que las personas continúen haciendo algo durante el resto de su vida pára lo que estamos genéticamente programados: adaptarse y adaptar nuestro entorno para progresar.
Igualmente, en los estudios tradicionales viene siendo descrito, desde hace bastantes años, la necesidad de establecer un tipo de meta educativa que no depende únicamente de los contenidos de una asignatura concreta: las llamadas “competencias transversales”. Este tipo de habilidades se deducen de las habilidades que todo profesional debe poseer para realizar con éxito su trabajo. Ser capaz de organizarse uno mismo el trabajo, ser capaz de colaborar con otros en equipos de trabajo o comunicar los resultados del mismo son algunas de las habilidades que definen la competencia de un profesional.
En el contexto mencionado anteriormente, una de las competencias transversales que más útil va a ser a los futuros profesionales es la de ser capaz de aprender en los nuevos ámbitos formativos que la revolución tecnológica está creando. Aprender a lo largo de la vida será posible si este aprendizaje no conlleva la disponibilidad de una gran franja de tiempo que distorsione un horario laboral al uso. El aprendizaje “on-line”, aunque no reduce el esfuerzo de estudio, permite la flexibilidad logística necesaria para poder formarse y compatibilizar esto con una jornada laboral. El problema reside en que esta forma de aprender es nueva y docentes y alumnos necesitan adquirir nuevas habilidades para que sea de verdad eficaz.
Una nueva forma de aprender
Lo deseable sería que la formación secundaria ya incluyese de manera regular la necesidad de realizar algunos estudios en línea. Esta regulación ya ha sido declarada en algunos estados USA.
Pero no resulta una tarea fácil. Enseñar/aprender en línea requiere de un análisis de la situación y de unas propuestas metodológicas con las que los docentes y alumnos habituales no tienen experiencias previas. Y los experimentos propios y ajenos que han sido realizados acerca de la enseñanza virtual han demostrado que es un territorio desconocido en el que TODOS los aspectos deben estar resueltos ANTES de empezar el proceso y todas las situaciones previstas. La necesidad de un modelo educativo sólido -y simple- se hace crítica y el dominio de la tecnología necesaria es vital para no convertirse en un obstáculo.
Mientras que la formación secundaria de nuestro país no incluya la formación on-line, la formación superior deberá hacerlo.
Experiencia previa
Nuestras universidades no carecen de proyectos de este tipo. Baste mencionar los proyectos Intercampus, Campus extens, campus andaluz virtual de entre otros muchos existentes que ya tienen historial y experiencia en este tipo de enseñanza.
Sin embargo, este tipo de proyectos son demasiado particulares, demasiado específicos y su trascendencia no excede del ámbito local o regional. Hoy el mundo es global y los alumnos pueden aprender -y de hecho aprenden- en cursos facilitados por universidades de todo el mundo. Un ejemplo: Udacity, en su primer curso on-line de inteligencia artificial, matriculó alumnos de más de 195 países.
Las preguntas de rigor son: ¿preparamos a nuestros alumnos para que puedan volver a nuestras universidades, aunque sea de manera virtual, a recibir la formación que van a necesitar en el futuro? ¿tenemos profesores y suficiente organización para ser eficaces en esta tarea?
Presentación
Acabo de reabrir esta, mi página web.
Hace bastante tiempo que la tenía olvidada, más avergonzado que otra cosa por su falta de actualización. Con twitter (@ppernias) y otras por el estilo me las daba por satisfecho.
Pero en algún lugar tengo que poner algunas de las cosas que tengo…. y por ello he decidido crear de nuevo la página pero sin la tensión de mantener el blog activo en ella. Sólo una página con algunas cosas más o menos importantes y documentos que pueden -o no- ser de interés para otros.
Así que ahí va….
